Frente al parque Ciriaco Vázquez, en el Centro Histórico del puerto de Veracruz, sobrevive un edificio que alguna vez estuvo lleno de trabajadores, hojas de tabaco y cajas de puros destinadas a diferentes partes del mundo.
Se trata de La Prueba, la antigua fábrica de tabacos de Balsa Hermanos. Sus muros deteriorados, las ventanas vacías y la vegetación que hoy cubre buena parte de su interior contrastan con la importancia industrial que tuvo hace más de un siglo.
Bitácora Veracruzana recorrió el exterior y sobrevoló el inmueble para documentar su estado actual y reconstruir la historia que permanece detrás de sus paredes.
De Asturias y Cuba al puerto de Veracruz
La historia comenzó con Ramón y José Balsa y del Río, dos jóvenes asturianos que viajaron a Cuba, donde trabajaron en plantaciones de tabaco y aprendieron sobre la elaboración de los puros habanos.
De acuerdo con información difundida por el Instituto Veracruzano de la Cultura, los hermanos abandonaron la isla durante el periodo de las revueltas independentistas y decidieron establecerse en Veracruz. El IVEC reconoce a Ramón y José Balsa y del Río como fundadores de La Prueba.
Alrededor de 1864 comenzó la historia empresarial de Balsa Hermanos. Con el paso de los años, el negocio creció hasta consolidarse en el edificio que todavía permanece en la zona de Lerdo e Hidalgo.
La ubicación no era casual: el puerto permitía recibir materiales y enviar la producción hacia otros mercados nacionales e internacionales.
Una fábrica con cientos de trabajadores
Durante su periodo de mayor actividad, La Prueba se convirtió en una de las fábricas tabacaleras más importantes de Veracruz.
Una descripción publicada en 1901 señalaba que la planta baja contenía oficinas, áreas de empaque y almacenes para el tabaco en rama. En el piso superior se encontraban las galeras y los espacios destinados al despalillado, clasificación, fileteado y selección de los puros.
Los registros de aquella época hablan de más de 350 tabaqueros y de una producción que podía alcanzar alrededor de 50 mil puros diarios. Parte de esos productos se enviaba a Estados Unidos, Europa y distintos países de Centroamérica. Los registros históricos también documentan premios obtenidos en exposiciones internacionales.
En el interior no solamente se preparaba el tabaco. La empresa contaba con talleres para fabricar las cajas de madera en las que se empacaban los puros, acompañadas por etiquetas y litografías elaboradas con gran detalle.
El origen del tabaco y la realidad de Valle Nacional
Buena parte de la materia prima procedía de Valle Nacional, Oaxaca, una región donde los Balsa llegaron a controlar extensas plantaciones tabacaleras.
Sin embargo, la prosperidad generada por el cultivo del tabaco también tuvo un lado profundamente desigual. En Valle Nacional operó el sistema de enganche o contrata: intermediarios ofrecían empleo, salarios y transporte, pero los anticipos y gastos del viaje podían convertirse en deudas que impedían a los trabajadores abandonar las fincas.
Este sistema forma parte del contexto histórico regional y derivó, en numerosos casos, en peonaje por deudas y condiciones extremas de explotación. El señalamiento se refiere al modelo laboral documentado en Valle Nacional durante esa época, sin atribuir automáticamente cada abuso a una sola empresa. Un estudio académico sobre los enganchadores explica la relación entre la intermediación laboral y el peonaje por deudas.
Del funcionamiento al abandono
La fábrica habría mantenido actividades hasta finales de la década de 1980. Posteriormente comenzó un prolongado proceso de desocupación y deterioro.
Una investigación del Centro INAH Veracruz señala que el inmueble fue desalojado en 1995 y quedó abandonado en 2004, después de un intento de restauración. Desde entonces, la pérdida de cubiertas, entrepisos y otros elementos arquitectónicos ha avanzado. El INAH considera que La Prueba se encuentra en riesgo de desaparición por su abandono.
Las imágenes captadas actualmente muestran un edificio prácticamente sin techo, con árboles creciendo en su interior, estructuras colapsadas y muros expuestos a la humedad y al paso del tiempo.
Pese a ello, las fachadas todavía permiten imaginar la magnitud que tuvo la fábrica.
El Catálogo Nacional de Monumentos Históricos identifica oficialmente el inmueble como “Fábrica de puros, La Prueba”, lo clasifica como monumento histórico, señala que es propiedad privada y registra que actualmente se encuentra sin uso. Ficha pública del inmueble en el catálogo del INAH.
Un fragmento de la memoria industrial de Veracruz
La Prueba no es solamente un edificio abandonado. Representa la historia industrial, migratoria y laboral de una ciudad que durante décadas mantuvo una relación directa con el comercio internacional.
Su historia reúne el conocimiento tabacalero llegado desde Cuba, la expansión de empresarios españoles, el trabajo de cientos de tabaqueros veracruzanos y también las condiciones laborales que hicieron posible aquella prosperidad.
Hoy, frente al parque Ciriaco Vázquez, sus muros continúan esperando una respuesta.
¿Debe restaurarse, consolidarse para evitar su pérdida o recibir un nuevo uso que permita conservar su historia?
Bitácora Veracruzana, la voz del puerto y su gente.
