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Bitácora Veracruzana recorrió en lancha la desembocadura del cárcamo de La Zamorana para documentar las condiciones visibles del agua, los residuos acumulados y la experiencia de permanecer directamente en este punto de Arroyo Moreno.

Boca del Río, Veracruz.— Desde el aire, la desembocadura de La Zamorana parece integrarse al paisaje del manglar. Sin embargo, la perspectiva cambia conforme una lancha se aproxima al punto donde esta corriente se incorpora a Arroyo Moreno.

Existe la versión de que el cárcamo transporta únicamente agua pluvial. Determinar la composición del agua no depende de opiniones, de su coloración ni de una grabación: requiere muestreos realizados por especialistas y resultados de laboratorio públicos y actuales.

Nuestra visita no sustituye esos estudios. Lo que sí permite es documentar las condiciones que encontramos el 28 de agosto de 2026.


Los residuos anunciaron nuestra llegada

Antes de alcanzar la desembocadura comenzaron a aparecer residuos flotantes y basura atrapada entre la vegetación.

Conforme avanzamos, también observamos un cambio evidente en la coloración del agua. La corriente procedente del canal presentaba un tono distinto al del resto del cauce, creando una separación visible en el punto donde ambas aguas se encontraban.

El color, por sí solo, no permite identificar contaminantes ni determinar el origen de una sustancia. Sin embargo, representa una señal que debe ser investigada y explicada mediante estudios técnicos.


Un olor difícil de soportar

Al colocarnos directamente frente a la desembocadura, la experiencia dejó de ser solamente visual.

El equipo percibió un olor intenso y persistente, descrito como semejante al de aguas residuales, heces y materia en descomposición. Permanecer en el lugar resultaba incómodo y respirar aquel ambiente se volvió cada vez más difícil.

Un olor no constituye una prueba de laboratorio, pero tampoco debe ignorarse cuando aparece acompañado de agua oscura, residuos y material acumulado.


Lo que encontramos en el fondo

Para mostrar las condiciones existentes debajo de la superficie, introdujimos el palo que llevábamos en la lancha.

Al levantarlo, salió cubierto por una masa oscura y espesa, mezclada con residuos y materia atrapada en el fondo. La imagen no permite determinar su composición química ni señalar su procedencia, pero confirma que existe una acumulación que debe ser inspeccionada.

La cantidad de material y residuos también complicó el desplazamiento. En algunos tramos preferimos empujar la lancha con el palo para evitar que la hélice del motor se atascara con lo acumulado bajo el agua.


Burbujas que necesitan una explicación

En distintos puntos observamos burbujas que surgían continuamente desde el fondo.

Este fenómeno puede tener diferentes causas. La descomposición de materia orgánica en ambientes con poco oxígeno puede producir gases, pero ninguna imagen permite afirmar que se trate de metano o de otra sustancia específica.

Para saberlo sería necesario tomar muestras del agua, los sedimentos y los gases, siguiendo procedimientos técnicos verificables.


Las preguntas siguen abiertas

Las imágenes documentadas en La Zamorana no sustituyen una investigación científica, pero justifican preguntas que deben responderse públicamente:

¿Qué tipo de agua llega al cárcamo?

¿Qué tratamiento recibe antes de desembocar en Arroyo Moreno?

¿Existen análisis recientes del agua y de los sedimentos?

¿Quién vigila la calidad de la descarga?

¿Quién debe retirar los residuos acumulados en el fondo y entre el manglar?

La publicación de resultados completos, con fechas de muestreo, puntos de recolección, parámetros examinados y laboratorios responsables, permitiría conocer las condiciones reales de esta corriente.


Lo que entra aquí no desaparece

La desembocadura de La Zamorana forma parte de un sistema conectado con Arroyo Moreno, el río Jamapa y posteriormente el mar.

Lo que llega a este punto no permanece aislado. El movimiento del agua puede trasladar residuos y materiales hacia otras zonas del ecosistema.

Bitácora Veracruzana mantiene abierto el derecho de respuesta para las autoridades, organismos operadores y especialistas que puedan aportar estudios, permisos, resultados de laboratorio o información técnica verificable.

No afirmamos qué sustancias contiene el agua porque no contamos con un análisis propio. Documentamos lo que encontramos desde la lancha: otra coloración, residuos flotantes, material acumulado, burbujeo y un olor difícil de soportar.

Las imágenes están ahí.

Ahora hacen falta respuestas públicas.

Bitácora Veracruzana: la voz del puerto y su gente.

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