Bitácora Veracruzana recorrió el arroyo en lancha y con dron. Durante el trayecto documentó salidas de tuberías, basura atrapada en el manglar, una marcada diferencia en el agua de La Zamorana y tres corrientes en la zona conocida como La Chorrera.
Boca del Río, Ver.— Nuestra investigación no se detuvo en la orilla. En esta tercera entrega, Bitácora Veracruzana entró a Arroyo Moreno para recorrer desde dentro algunos de los puntos que requieren mayor atención.
Con cámara terrestre y dron avanzamos por el cauce para documentar lo que ocurre entre el manglar, las zonas habitacionales, la desembocadura de La Zamorana y el punto conocido como La Chorrera.
El resultado no es una conclusión de laboratorio, sino un registro visual de salidas, residuos y corrientes cuya procedencia y composición deben ser explicadas mediante inspecciones y análisis públicos.
Tuberías que desembocan directamente en el arroyo
Al pasar bajo el puente encontramos la primera salida: varias tuberías descargan directamente hacia Arroyo Moreno.
Desde la lancha registramos el punto y, posteriormente, elevamos el dron para observar la orientación de esas tuberías hacia construcciones ubicadas junto al cauce.
Las imágenes muestran una conexión física y su entorno, pero no permiten atribuir responsabilidad a un edificio o fraccionamiento determinado.
Más adelante aparecieron otras salidas. Algunas se encuentran parcialmente ocultas entre el mangle y otras frente a zonas habitacionales. Ninguna tenía, desde nuestra posición, una identificación visible que informara qué transporta, a quién pertenece o si cuenta con autorización.
Precisamente por ello, estos puntos necesitan ser inspeccionados uno por uno. También es posible que existan otras conexiones cubiertas por la vegetación o fuera del alcance de la ruta que recorrimos.



La salida señalada como pluvial
Durante el trayecto filmamos también una salida identificada públicamente como pluvial y elevamos el dron para mostrar su ubicación y conexión.
Que una infraestructura tenga una función pluvial no permite conocer, por sí solo, qué circula por ella en un momento determinado.
Para aclararlo es necesario revisar la red, descartar conexiones irregulares y analizar el agua directamente en el punto de salida.
La basura, primera huella visible
Después de pasar frente a Paraíso del Manglar, el paisaje comenzó a cambiar. Entre las raíces aparecieron botellas, plásticos y distintos residuos atrapados por la corriente.
El manglar funciona aquí como una barrera natural donde parte de la basura queda retenida. Lo que permanece a simple vista demuestra una presión constante sobre el ecosistema; lo que continúa con la corriente puede avanzar hacia otros puntos del arroyo.



La Zamorana: un cambio imposible de ignorar
El primer punto crítico del recorrido apareció al llegar a la desembocadura de La Zamorana.
En ese lugar observamos una diferencia marcada en la coloración del agua que sale del canal, además de residuos y materia acumulada.
La toma aérea permite identificar el sitio sin ambigüedad: al fondo se encuentra el cárcamo y, frente a él, el manglar que recibe la corriente.
Las imágenes no determinan si el agua contiene bacterias, aceites, químicos u otras sustancias. Sin embargo, lo observado tampoco debe reducirse automáticamente a un escurrimiento ordinario de lluvia.
La presencia de agua oscura, residuos y material acumulado justifica una explicación técnica, urgente y pública.
La Chorrera y tres corrientes en un mismo entorno
El recorrido continuó hacia La Chorrera, un punto que pescadores de la zona han relacionado con las descargas del entorno de la Central de Ciclo Combinado Dos Bocas.
Al llegar, encontramos una corriente que caía con fuerza y producía espuma y un burbujeo constante.
A ambos costados documentamos otros dos canales con agua oscura, residuos flotantes y vegetación atrapada.
La espuma y el burbujeo no permiten identificar una sustancia ni demostrar, por sí solos, la existencia de residuos químicos. Pero la convergencia de tres corrientes en este entorno hace indispensable conocer qué transporta cada una, de dónde procede y bajo qué controles opera.


Lo que entra al arroyo no desaparece
El regreso bajo el puente permitió observar la ruta hacia el río Jamapa y la zona costera.
Lo que entra a Arroyo Moreno no permanece aislado: puede ser transportado por la corriente río abajo y extender el problema más allá del manglar.
Por eso esta investigación no debe terminar en una discusión sobre el color del agua. Las autoridades competentes deben responder preguntas concretas:
- ¿A quién pertenece cada tubería y qué autorización tiene?
- ¿Cuáles conducen exclusivamente agua pluvial?
- ¿Existen conexiones de drenaje sanitario incorporadas irregularmente a estos canales?
- ¿Cuál es la calidad del agua en La Zamorana, La Chorrera y las salidas documentadas?
- ¿Dónde pueden consultarse los muestreos recientes y sus resultados completos?
Bitácora Veracruzana no presenta estas imágenes como una prueba química ni atribuye responsabilidades sin estudios.
Presenta algo igualmente necesario: un recorrido documentado de los puntos visibles que deben ser investigados.
Las imágenes no sustituyen al laboratorio, pero son suficientes para exigir inspecciones, muestreos independientes, resultados públicos y acciones de saneamiento.
Ignorar lo que muestran ya no es una opción.
Bitácora Veracruzana: la voz del puerto y su gente.
