El resultado casi quintuplica el límite sanitario establecido para uso recreativo. La playa veracruzana figura entre las cinco del país que no cumplieron con los criterios de calidad bacteriológica para el verano de 2026.
A simple vista, la playa José Martí parece una playa más del litoral veracruzano: arena, oleaje y una vista abierta al Golfo de México. Sin embargo, el más reciente monitoreo prevacacional de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios reveló una realidad que no puede observarse desde la orilla.
El sitio de muestreo José Martí registró 978 NMP —Número Más Probable— de enterococos por cada 100 mililitros de agua, de acuerdo con la tabla oficial correspondiente al verano de 2026.
El límite utilizado por la autoridad sanitaria para considerar una playa apta es de 200 NMP/100 mL. Cualquier resultado superior se clasifica como no apto para uso recreativo.
La cifra detectada en José Martí rebasa el criterio sanitario por 778 unidades y equivale a casi 4.9 veces el máximo permitido.
Un resultado oficial que enciende la alerta
El monitoreo estatal fue realizado entre el 18 y el 29 de junio. En la misma tabla, la zona de Tumbao II reportó 202 NMP/100 mL, apenas por encima del límite, por lo que también fue clasificada como no apta.

De esta manera, José Martí y Tumbao se convirtieron en las dos playas veracruzanas incluidas entre las cinco no aptas del país para el periodo vacacional de verano.
A escala nacional, Cofepris informó que analizó 2 mil 279 muestras en 393 puntos de 284 playas de los 17 estados costeros. El 98.3 por ciento cumplió con las condiciones sanitarias; únicamente cinco playas excedieron el criterio microbiológico
El caso de José Martí destaca no solo por rebasar el límite, sino por la distancia respecto a este. Mientras Tumbao II se ubicó dos unidades por encima, José Martí alcanzó una concentración casi cinco veces mayor a la permitida.
¿Qué significa la presencia de enterococos?
Los enterococos son bacterias utilizadas como indicadores de contaminación fecal en aguas recreativas.
El resultado no significa que el estudio haya contado materia fecal visible ni que todas las bacterias detectadas provoquen por sí mismas una enfermedad. Su concentración sirve para estimar la posible presencia de contaminación y de microorganismos capaces de representar un riesgo para la salud.
La exposición a agua contaminada, especialmente cuando se ingiere de manera accidental, puede relacionarse con padecimientos gastrointestinales. El contacto también puede favorecer irritaciones o infecciones en la piel, ojos y oídos.
Niñas y niños, mujeres embarazadas y personas con defensas bajas requieren especial precaución.
La recomendación es evitar nadar o realizar actividades que impliquen contacto directo con el agua mientras se mantenga la clasificación de no apta, además de respetar cualquier señalización o aviso de las autoridades.
Ductos y escurrimientos visibles en la zona
Durante el recorrido realizado por Bitácora Veracruzana, las tomas aéreas y terrestres documentaron distintas salidas y estructuras de desagüe que desembocan o conducen agua hacia la franja de arena y el mar.
Algunas se encuentran a corta distancia de zonas donde habitualmente ingresan bañistas.
Estas imágenes hacen necesaria una revisión puntual, pero su sola presencia no permite determinar el contenido de las descargas ni atribuirles directamente el resultado bacteriológico.




Para establecer el origen de la contaminación se requieren análisis específicos, inspecciones de la infraestructura y seguimiento por parte de las autoridades competentes.
La propia Cofepris reconoce que la calidad del agua puede verse afectada por drenajes pluviales, descargas de aguas residuales tratadas, escurrimientos, asentamientos sin infraestructura de saneamiento, actividades comerciales y una elevada afluencia de bañistas, entre otros factores.
El resultado abre varias preguntas: ¿qué transportan los ductos visibles?, ¿funciona correctamente la infraestructura de saneamiento?, ¿existen descargas irregulares?, ¿qué acciones se aplicarán y cuándo se efectuará un nuevo muestreo?
La calidad del agua puede cambiar, pero exige seguimiento
La clasificación de una playa corresponde a las condiciones encontradas durante el periodo de muestreo; no constituye una etiqueta permanente.
La lluvia, los escurrimientos, las corrientes, el funcionamiento del drenaje y las acciones de saneamiento pueden modificar los niveles bacteriológicos.
Precisamente por esa variación, no basta con retirar una alerta sin evidencia. Se necesitan nuevos análisis que confirmen que la concentración volvió a situarse dentro del límite sanitario, así como una comunicación clara para habitantes y visitantes.
El caso de playa José Martí no debe reducirse a una cifra ni quedarse en una tabla. Se trata de un espacio público utilizado por familias, deportistas, pescadores y visitantes.
La población tiene derecho a conocer el estado del agua antes de entrar al mar y a saber qué medidas se están tomando para recuperar esta zona del litoral veracruzano.
Bitácora Veracruzana dará seguimiento a los nuevos muestreos, las acciones de saneamiento y la respuesta de las autoridades. Porque una playa no es segura por la apariencia de su agua, sino por la evidencia que confirma su calidad.
