Pocos minutos bastaron para apagar la previa intensa que se contruyó en el partido de diesciseisavos de final entre México y Ecuador.
Con Moises Caicedo en el Chelsea, William Pacho en el psg y Piero Hincapié en el arsenal, la selección ecuatoriana de fútbol, no pudo contra el abrumador juego que el Vasco Aguirre tuvo en el primer tiempo.
Horas antes la afición mexicana le llevó cerenata a los jugadores ecuatorianos en el hotel Westin de Santa Fé, Ciudad de México, con el objetivo de no dejarlos dormir, hecho que el técnico de Ecuador Sebastián Beccacese, tras ser desmantelado en su planteo táctico del juego, no pudo poner siquiera de excusa.
La previa fue encendida por ambas aficiones, más que nada entre las audiencias que siguen el día a día en las redes sociales, pues tras la victoria con Alemania, el pueblo ecuatoriano encendió la chispa de esperanza en referencia al llegar de su equipo dentro de los 16 mejores equipos del mundo, pero la lider de histórica de América Latina, se lo impidió.
Desde el mundial pasado ha crecido la riña por el fútbol entre México y ciertas naciones del sur, que en ocasiones suelen desprestigiar la grandeza del tri como simbolo de despecho ante lo reconocida que es la nación en el panórama mundial.
Con este escenario, imaginar un futuro en que Ecuador, una selección pequeña que este año contaba con un equipo para poder competir en la copa del mundo, eliminara a México, era una sonrisa en varios aficionados de Sudamérica.
El partido pues, llegó. Y no bastó más que pocos minutos para desmostrar porqué México es y será, la cuarta de América.
Ecuador esta vez no fue a encerrarse como en la Copa América pasada, no, Ecuador ni si quiera la vio. La selección mexicana le pegó un baile en la primera mitad comparado al que Francia le dio a Croacia en la final del 2018. Gilberto Mora probó en dos ocasiones al arco y en ambas, el espectador pudo confundirse al gritarlo de lo cerca que estaba, pero no entró.
Los goles pues, cayeron gracias a Raúl Jiménez y Julián Quiñonez. El primero, un riflazo de Quiñonez, quien condujo la pelota desde media cancha hasta llegar al área rival y dejó al arquero con la mano a medio camino; el segundo, fue gracias a una jugada de Raúl, en que el 9 del equipo mexicano se la pasa a Quiñonez, quien se la regresa filtrada, libre y bonita para rematar a porteria.
Así continuó el primer tiempo, con alguna que otra jugada de Ecuador, pero nada peligroso, Jorge Sanchéz limpió a Ángulo que debés en cuando intentaba desbordar por la banda sin concretar su acción a causa de una excelente barrida o inteligente despeje.
Terminó el primer tiempo, comenzó el segundo, México siguió con el mismo plan que le sirvió para generar peligro hasta que en el minuto 57, el Vasco decido rotar a Gilberto Mora por Brian Gutiérrez, quien no lo hizo mal, pero dejó mucho que desear en comparación a la joya en bruto de tijuana.
Ecuador se crecía en el segundo tiempo y el Vasco decidió jugarsela con sus tan sonados “cambios preestablecidos”, sacó a toda su delantera conforme el reloj avanzaba, además de Brian ya mencionado, entraron Orbelin Pineda, Santiago Giménez, Israel Reyes y Obed Vargas, jugadores que entregaron más un juego de espacios reducidos que casi fue concretado en el minuto 91 con 37 cuando Santiago Giménez asistió a Orbelin Pineda en un remate al arco que un poco más inclinado el pie y ahí pitaba el central.
Ya al finalizar el encuentro, sin un ápice de remordimiento, Piero Hincapié se hizo expulsar tras decirle algo a Santiago Giménez con la boca tapada, acción que es amonestada con la pena máxima; tarjeta roja, expulsión directa.
Los mexicanos festejamos, en Veracruz Puerto se tomó la estatúa de Cuauhtémoc como representante simbólico del ángel de la independicia de la Ciudad de México, resuelta la riña en el campo de juego, el anfritrión ha ganado más respeto de dudosos y extraños.
