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Boca del Río, Ver. — Bajo el sol de la mañana, con pancartas, lonas, gorras y micrófono en mano, un grupo de jubilados salió a las calles de Boca del Río para expresar su inconformidad ante los recortes que, aseguran, han afectado sus pensiones. La movilización, realizada frente a las instalaciones del Poder Judicial de la Federación, dejó ver no solo la preocupación de quienes hoy viven de ese ingreso, sino también el sentimiento de agravio de hombres y mujeres que afirman haber dedicado gran parte de su vida al servicio de instituciones públicas y empresas del Estado.

Las imágenes captadas por Bitácora Veracruzana muestran una manifestación pacífica, pero firme. Adultos mayores vestidos en su mayoría de blanco, algunos con gorras de Pemex y CFE, se congregaron sobre la avenida para sostener un mensaje claro: sus pensiones no deben ser vistas como un privilegio, sino como un derecho adquirido tras décadas de trabajo.

Entre las pancartas y lonas destacaban mensajes como “No a la retroactividad”, “No es un privilegio, es un derecho adquirido” y expresiones en defensa de lo que consideran el sustento de su vejez. Más que una protesta de unos cuantos, la escena reflejó una inquietud compartida por muchos jubilados que hoy temen por la estabilidad económica con la que pensaban enfrentar esta etapa de su vida.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue cuando uno de los manifestantes tomó el micrófono para dirigirse a sus compañeros y a quienes transitaban por la zona. Su intervención, respaldada por los demás asistentes, dejó ver que esta movilización no solo buscaba hacerse notar, sino también explicar a la ciudadanía el fondo del problema: la reducción de ingresos para personas que dependen de su pensión para cubrir gastos de salud, alimentación, vivienda y servicios básicos.

A lo largo de los videos también se aprecia que la protesta transcurrió sin confrontaciones. Mientras los jubilados permanecían reunidos frente al inmueble federal, el tránsito seguía circulando por la avenida, entre automóviles particulares, taxis y transporte público. Esa imagen aportó un elemento importante a la lectura del acontecimiento: la movilización fue ordenada, sin perder por ello su fuerza simbólica.

El reclamo de los manifestantes gira en torno a los efectos de la reforma al artículo 127 constitucional y a la aplicación de medidas que, desde su perspectiva, lesionan derechos previamente adquiridos. Para ellos, el problema no es únicamente el monto que hoy reciben, sino el precedente que se estaría sentando al modificar condiciones que, aseguran, habían sido pactadas y ganadas legalmente después de años de trabajo.

En ese sentido, la inconformidad no se percibe solamente como una discusión jurídica o administrativa. En Boca del Río, la protesta tuvo un rostro profundamente humano: el de adultos mayores que salieron a las calles para defender el ingreso con el que sostienen su día a día. Algunos se apoyaban en sombrillas para resistir el calor; otros sostenían sus lonas con paciencia; varios escuchaban atentos cada intervención. Todos, sin embargo, coincidían en la idea de que su lucha es por justicia y respeto.

Las distintas tomas realizadas durante la cobertura permiten ver tanto la dimensión colectiva de la marcha como los momentos más cercanos: los rostros serios, las expresiones de molestia, la atención puesta en cada mensaje y la convicción con la que se repitió una misma idea: lo que hoy exigen no es un beneficio extra, sino el respeto a un derecho ganado con años de esfuerzo.

Esta movilización en Boca del Río también refleja una preocupación más amplia que se vive en otros puntos del país. Para muchos jubilados, el temor no radica solo en el presente, sino en la incertidumbre de lo que podría venir si continúan aplicándose medidas que reduzcan sus ingresos o modifiquen las condiciones bajo las que se retiraron.

Más allá del debate legal, la escena que dejó esta marcha fue poderosa: hombres y mujeres de la tercera edad saliendo a defender su estabilidad, su dignidad y la certeza de un retiro que pensaban seguro. En una ciudad acostumbrada al ritmo cotidiano del tránsito y la actividad urbana, por unas horas la atención se centró en quienes, después de toda una vida de trabajo, hoy piden ser escuchados.

Y entre todas las consignas, una frase resumió el sentir de la jornada:

“No es un privilegio, es un derecho adquirido”.

2 comentarios en «Jubilados alzan la voz en Boca del Río: una protesta por derechos, no por privilegios»
  1. Exelente enfoque y explicación de lo que reclamamos, es necesario que todos lo que hemos sido afectados por la disminución de nuestros salarios, jubilados y activos sigamos manifestándonos por nuestros derechos adquiridos

  2. Buena nota que explica claramente la afectación que está teniendo nuestros derechos adquiridos y flagrante violación a la Constitución, ojalá y tenga muchos lectores ya que los nuestro son derechos adquiridos de más de 30, 35, y más de 40 años luchando por el crecimiento de la nación y en consecuencia de todos las familias de nuestro país.

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