Salidas de agua, manantiales con menor flujo, navegación a alta velocidad y nuevas obras forman parte de lo que Bitácora Veracruzana documentó en lancha. Esta es la primera entrega de una investigación sobre el sistema de aguas y manglares de la zona.
Desde el muelle Rufino Cruz Quijano, en el río Jamapa, emprendimos un recorrido hacia El Estero y los canales de El Conchal. El mapa del videorreportaje muestra el tramo que navegamos. Allí conviven la pesca, los fraccionamientos, las embarcaciones privadas y el manglar; también encontramos situaciones que merecen una revisión más profunda.
Salidas de agua entre el mangle
Durante la navegación filmamos varias salidas de agua visibles. En otros puntos dirigimos la cámara hacia el mangle y las rocas porque contamos con información sobre posibles ductos ocultos, aunque desde la lancha no pudimos comprobar su presencia.
Las imágenes permiten ubicar los sitios observados, pero no establecen de dónde procede cada salida ni qué contiene el agua. Para responderlo haría falta identificar la infraestructura y analizar las descargas.
Manantiales que, según pescadores, han perdido fuerza
También registramos escurrimientos de agua dulce. Pescadores de la zona nos dijeron que algunos manantiales ya no brotan como antes y que ciertos puntos han sido tapados.
En contraste, encontramos un brote con mayor flujo y un pequeño cauce acondicionado. Según nos explicaron, pescadores de El Conchal lo cuidan porque utilizan esa agua en su trabajo diario. El video muestra la diferencia entre los puntos visitados; todavía no contamos con mediciones históricas que permitan calcular cuánto ha disminuido el caudal.
Velocidad de embarcaciones y muelles privados
Durante el recorrido observamos el paso de embarcaciones privadas. Pescadores de El Conchal nos expresaron su preocupación por la velocidad de algunas lanchas y yates. Aseguran que representa un riesgo y que ya han ocurrido accidentes pese a la presencia de señalamientos. Esos antecedentes requieren corroborarse con registros específicos.
Filmamos además muelles privados junto a áreas de manglar. Las tomas muestran su ubicación, pero no bastan para determinar cuánto mangle pudo haberse retirado ni qué autorizaciones tiene cada obra. Son puntos que quedan abiertos para las siguientes entregas.
El acceso a los canales y el tamaño del ostión
Otra preocupación planteada por pescadores es que, según afirman, se les impide entrar a determinados canales conectados con la laguna para realizar su actividad. La conexión con el sistema de agua puede observarse; el derecho de acceso y las restricciones aplicables a cada canal no pueden establecerse únicamente a partir de esa conexión. Es necesario revisar planos, títulos, concesiones y las disposiciones correspondientes.
Los pescadores también nos señalaron una reducción en el tamaño del ostión y dijeron que en algunas zonas donde antes lo encontraban ahora casi no se reproduce. Filmamos ejemplares, pero una visita no permite medir esa tendencia ni atribuirle una causa. Sus testimonios plantean una pregunta concreta para esta investigación: ¿cómo han cambiado los bancos de ostión y las condiciones del agua?



Las obras que encontramos al seguir navegando
Más adelante registramos una construcción de gran escala próxima a la zona lagunar. Aún no hemos identificado formalmente el proyecto ni verificado si cuenta con los estudios ambientales o las instalaciones de tratamiento que pudieran corresponderle.
Al final del recorrido filmamos un canal en construcción. Por su ubicación surgen preguntas sobre su función y una posible conexión con los fraccionamientos cercanos. No hemos confirmado que vaya a transportar aguas residuales, por lo que presentarlo como un canal de aguas negras sería adelantarnos a la evidencia.
La legislación ambiental mexicana contempla la evaluación de impacto ambiental para determinadas obras en humedales, ecosistemas costeros, lagunas, ríos y esteros. Determinar qué requisitos corresponden a estas construcciones exige identificar cada proyecto y consultar sus expedientes; la presencia de maquinaria, por sí sola, no demuestra una irregularidad. Consulta la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, artículo 28. diputados.gob.mx
Una ruta, varias preguntas por responder
Este primer recorrido no agota la investigación. Nos deja puntos concretos para seguir: el origen de las salidas de agua, el estado de los manantiales, la seguridad de la navegación, los accesos que reclaman los pescadores, la situación del ostión y la documentación de las obras observadas.
Bitácora Veracruzana continuará investigando este sistema de aguas y manglares. En esta entrega mostramos lo que pudimos registrar en el tramo recorrido, distinguimos los testimonios de los hechos comprobados y señalamos las preguntas que siguen abiertas.
Reportaje y material de campo: Bitácora Veracruzana. Septiembre de 2026.
